Tarde, siempre tarde.

Tarde me avisaron. Tarde me di cuenta de cómo eras de verdad. Pero al fin encontré la razón..."Está muy buena tío".
Nada mas y nada menos que eso.
Porque, ¿cómo vas a sufrir por los demás? 
¿Cómo te va a preocupar cómo me sienta? No, por dios, eso es imposible, como bien me confesaron..."Él nunca sufre, él busca lo que quieres, y te lo da, hasta que se cansa..."

Oh dios, no puede ser. Otra vez esa electricidad en mi estómago abrumándome. 

Sentimiento de culpa, ¿qué es eso?

Creo que ha llegado el momento de actuar, de ser yo, de dejar atrás opiniones ajenas sobre cómo o qué debería hacer, ya que me las paso por el "forro". Es la hora de empezar de cero, te guste o no. Voy a vivir como realmente me siento, como realmente soy. 
Cambiaré, sí, pero no por que me lo pidan, sino por cuestión de tiempo y principios. 

Indescriptible.

Regresar de madrugada.
Apestando a alcohol y tabaco.
Con las pupilas muy dilatadas y la mente muy abierta.
Trasteando por el pasillo con los tacones a cuestas, hasta llegar a la cama. Dejarte caer en ella, pensando, que mañana sería otro día, otro mas en la cuenta de una chica joven, con recursos, experiencias y sensaciones por delante.

El regreso.

Hablé con la chica que veo en el espejo.
Me dijo: "Sigue mis consejos, lucha por lo que quieres".